Poemas de Pablo Neruda

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Una selección de las mejores piezas de poesía creadas por este artista y poeta chileno Pablo Neruda.

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, fue un poeta que nació el 12 de julio de 1904 en Parral (Chile) y murió el 23 de septiembre de 1973 por causas que todavía no se han esclarecido, pero que parece ser que fue envenenado.

Desde muy joven ya dejaba claro su gran talento y su interés por la la poesía y la literatura. A la edad de 13 años trabajó en un diario local como escritor. Era uno de los poetas de habla hispana más conocidos y, a lo largo de su vida, dejó una gran cantidad de poemas que transmiten profundos sentimientos y emociones.

Aquí dejo una pequeña recopilación de algunos de sus poemas:

Si tú me olvidas

Quiero que sepas una cosa.

Tú sabes cómo es esto:

si miro la luna de cristal, la rama roja

del lento otoño en mi ventana,

si toco junto al fuego la impalpable ceniza

o el arrugado cuerpo de la leña,

todo me lleva a ti, como si todo lo que existe,

aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan

hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme

dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto me olvidas no me busques,

que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco

el viento de banderas que pasa por mi vida

y te decides a dejarme a la orilla

del corazón en que tengo raíces,

piensa que en ese día,

a esa hora levantaré los brazos

y saldrán mis raíces a buscar otra tierra.

Pero si cada día,

cada hora sientes que a mí estás destinada

con dulzura implacable.

Si cada día sube

una flor a tus labios a buscarme,

ay amor mío, ay mía,

en mí todo ese fuego se repite,

en mí nada se apaga ni se olvida,

mi amor se nutre de tu amor, amada,

y mientras vivas estará en tus brazos

sin salir de los míos.

A veces, encuentras a esa persona que te da un vuelco al corazón, que hace aflorar emociones que pensabas que era imposible sentir. Tu vida cambia por completo, y tu vida se convierte en la vida de esa persona que amas con locura, con auténtica locura. Sabes que si esa persona vuelve, volverás a sentir lo mismo, pero no es así y debes aceptarlo.

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Amor

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía amarte más.

Y todavía amarte más y más.

Este poema trata sobre la inmensidad del amor, sobre lo fuerte y profundo que puede ser este sentimiento. De nuevo, un amor no consumado, en que el autor desea con todas sus fuerzas poder perderse en el cuerpo y el alma de esa persona que ha cambiado su vida por completo.

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El mar

Necesito el mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navíos.

El hecho es que hasta cuando estoy dormido

de algún modo magnético circulo

en la universidad del oleaje.

No son sólo las conchas trituradas

como si algún planeta tembloroso

participara paulatina muerte,

no, del fragmento reconstruyo el día,

de una racha de sal la estalactita

y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,

incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven

que aquí llegó a vivir con sus incendios,

y sin embargo el pulso que subía

y bajaba a su abismo,

el frío del azul que crepitaba,

el desmoronamiento de la estrella,

el tierno desplegarse de la ola

despilfarrando nieve con la espuma,

el poder quieto, allí, determinado

como un trono de piedra en lo profundo,

substituyó el recinto en que crecían

tristeza terca, amontonando olvido,

y cambió bruscamente mi existencia:

di mi adhesión al puro movimiento.

El mar siempre formó parte de la vida de Neruda, que vivió en Valparaíso, una ciudad que se sitúa en el litoral chileno. Allí encontró, muchas veces, la inspiración para escribir. En estos versos es posible percibir el amor hacia el olor, el color y el movimiento de las olas y todo lo que ambienta este paraíso.

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